Casos resueltos

Son muchos los casos que acuden a nuestro despacho buscando una justa compensación a los daños sufridos en accidente de tráfico. Así los hemos resuelto:

 

1.- Juicio por accidente de tráfico

Hace pocas fechas acudió a mi despacho profesional el Sr. G.V. Había sufrido un accidente de tráfico en el centro de la ciudad de Madrid con tan mala fortuna que había tenido que acudir a urgencias hospitalarias dado que había sufrido lesiones aunque no de mucha gravedad pero si había necesitado de intervención en el hospital. Asimismo, su vehículo había sufrido importantes daños tanto de carrocería como de motor.

Me informó que la póliza de seguros que tenía vigor le permitía la asistencia letrada externapor lo cual había decidido decantarse por un abogado especializado en accidentes de tráfico para la defensa de sus legítimos derechos e intereses.

Me hizo entrega del informe médico hospitalario donde se especificaban las lesiones sufridas, su diagnóstico así como un tiempo máximo aproximado de recuperación aunque debería ser valorado por determinar el médico especialista.

El Sr. G.V.  me hizo entrega de la copia del atestado policial donde se relataba el accidente de tráfico y donde se explicaba claramente que el Sr. G.V. había sido embestido, en una rotonda, por otro vehículo que había sido el causante del accidente de tráfico

Había recibido la citación para el juicio rápido como denunciante para la siguiente semana.Era un juicio rápido de faltas. Le pregunté si había habido testigos del accidente que pudieran acudir en calidad de tales en el juicio. Me informó que un viandante había sido testigo del accidente, había prestado declaración a la Policía y estaba de acuerdo en acudir al juicio en calidad de testigo. Debido a las tempranas horas en que había ocurrido el accidente no existían más testigos conocidos.

Teníamos que actuar con celeridad para acudir a un perito forense que le examinará y valorará el informe médico hospitalario. A pesar de tener un informe médico hospitalario era prudente acompañarlo del oportuno informe del perito médico forense.

Tras una intensa negociación con la compañía de seguros del denunciado, no llegamos a ningún acuerdo en la indemnización tanto de las lesiones como de los daños en el vehículo y nos vimos abocados a la celebración del juicio rápido por accidente de tráfico.

En la vista del juicio, primero declaró mi representado en su calidad de denunciante y respondió a las preguntas del juez, a las mías como su abogado defensor y las del abogado del denunciado.

Tras este primer interrogatorio, accedieron a la Sala los testigos que, en este caso, era el testigo propuesto por nuestra parte dado que la parte contraria no aportó como prueba ninguna declaración testifical.

Tras la declaración del testigo y sus respuestas tanto al juez como a la parte denunciante y a la parte denunciada, hicieron acto de presencia tanto nuestro perito como el presentado por la parte denunciada así como los policías que realizaron el atestado policial.

Tras las exposiciones de los peritos y de los policías intervinientes, el juez dio por terminada la fase probatoria del procedimiento y, a continuación realice las conclusiones solicitando la condena del denunciado así como la solicitud de la indemnización a abonar así como su importe. Fue una exposición de los argumentos que justifiquen nuestra petición de acuerdo con las pruebas aportadas. Finalmente, el abogado de la parte contraria expuso sus conclusiones, solicitando la absolución de su defendido y supletoriamente una indemnización de un importe considerablemente más bajo.

Terminado el proceso, no había más que esperar la sentencia del juez que podría ser favorable a nuestros intereses si era condenatoria o acorde a los intereses de la parte denunciada siendo la misma, en este caso, absolutoria.

Mi cliente, el Sr. G.V., obtuvo una sentencia favorable y la indemnización de los daños y de las lesiones por el importe solicitado en el juicio.

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2.- Accidente regresando de las vacaciones

A mediados de septiembre acude a mi despacho  Fernando D.G, de 57 años, había tenido un aparatoso accidente en la A-2, a finales de agosto, cuando volvía desde Mataró tras visitar a su familia unos días durante sus vacaciones.

Coincidiendo con la “vuelta a casa” de finales de agosto, la autopista estaba prácticamente colapsada. Mi cliente, conducía correctamente por el segundo carril de la derecha a baja velocidad debido a las circunstancias del tráfico, cuando un vehículo que se encontraba en el carril izquierdo, arremetió a mas de velocidad de la que el tráfico le permitía, metiéndose en el espacio de seguridad entre mi cliente y el vehículo posterior.Esta brusca maniobra, desafortunada y mal calculada, golpeó fuertemente la parte trasera izquierda del vehículo de mi cliente, provocando a su vez que el coche que se encontraba detrás sufriera también el impacto y los daños que el irresponsable conductor causó.

Fernando en la primera consulta me trae toda la documentación que tiene respecto a los daños y lesiones causadas en el accidente. En este caso me comenta que se había puesto en contacto con la compañía aseguradora y que  le han estado dando largas, por lo que quiere iniciar la reclamación tanto de las lesiones como de los daños en el vehículo  de forma judicial.No obstante me pongo en contacto con la aseguradora, que efectivamente y desde el inicio (ya que aun no le pido un montante indemnizatorio) no están dispuestos a llegar a un acuerdo, puesto que su asegurado no admite responsabilidad. Por todo ello interponemos denuncia, solicitando en la misma que mi cliente sea valorado por el medido forense del juzgado a fin de valorar económicamente las lesiones.

El vehículo de mi cliente, que ya estaba peritado, contaba con unos daños cuya reparación ascendían a 4.500 €. En relación a las lesiones que presentaba mi cliente, recogidas en el informe de sanidad del médico forense,se establece que  Fernando D.G. sufrió una lumbalgia de carácter grave, cervicalgia y luxación del hombro, por lo que tuvo que ser hospitalizado dos días, y permanecer 15 días de baja laboral, de los cuales 10 fueron impeditivos, quedándole un punto de secuela. Con todo ello una vez aplicamos el Baremola cantidad que a las lesiones de Fernando D.G correspondenes de  1.553,16 €.

El importe por indemnización de accidente de trafico en este caso ascendía a 6.053,16€,( 4.500€por los daños materiales y 1.553,16 € por las lesiones), por los que luchamos en el juicio, en el que obtuvimos sentencia favorable, ya que se demostró la culpabilidad de la parte contraria, de la que esta parte nunca tuvo duda, según lo que se reflejaba e al atestado del día del accidente, sumado a la temeridad y mala conducta del causante, caracteres  de los que pudimos dar fe en el juicio.

Fernando D.G  en este caso, gracias a nuestra actuación pudo obtener la indemnización por accidente de tráfico que legalmente le correspondía, por ello la importancia de acudir a un abogado especialista que te asesore adecuadamente y luche por conseguir lo que te corresponde por derecho.

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3.- Reclamación por daños

Rafael G. S. acudió a mi despacho de abogados hace trece meses porque Daniel G.C. le había presentado una denuncia para reclamar por lesiones de accidente tráfico en base a los hechos que les ocurrieron unas semanas antes. Según se hacía constar en la denuncia Daniel G. C. sufrió un accidente cuando circulaba  por carretera por la pérdida de control de su motocicleta por la circunstancia de ver al camión conducido por Rafael G.S. invadiendo el carril contrario, lo que le hizo frenar y desequilibrarse cayendo al suelo y golpeándose contra su parte delantera izquierda.

En base a esta denuncia se había iniciado un Juicio de Faltas en el que Rafael G.S. figuraba como acusado. Rafael G.S. requirió nuestra intervención en este procedimiento para defenderse de esta reclamación por daños en accidente de tráfico en Madrid. Tras tramitarse el correspondiente procedimiento se celebró el acto del Juicio. En éste  el denunciante se ratificó en su versión de los hechos y solicitó que se condenara a mi cliente, además de a la pena correspondiente de multa por la responsabilidad penal derivada de los hechos, a éste  y a su entidad aseguradora solidariamente al pago de la cantidad de 2.789 € por la responsabilidad civil.

Nosotros nos opusimos a la reclamación haciendo valer la versión puesta de manifiesto en el atestado instruido por la Policía Local que fue ratificado en el acto del juicio por los agentes intervinientes, en el que se establecía que la causa principal que lo provocó fue la acción evasiva de la motocicleta para evitar la colisión contra el camión, lo que produjo la pérdida de control del vehículo cayendo al suelo la motocicleta hasta el impacto final contra el camión. Hicimos valer asimismo que las huellas de frenada y de arrastre de la motocicleta ponían de relieve que el conductor perdió el control antes de entrar en la curva.

Tras la celebración del juicio recayó sentencia absolutoria en base a que, a la vista de las pruebas practicadas, quedó acreditado que la moto perdió el control antes de la curva, frenó, cayó, derrapó y de la inercia colisionó contra el camión, afirmando que éste circulaba por su carril con normalidad sin invadir el sentido contrario.

Una vez terminado el Juicio de faltas formulamos, con fundamento en el artículo 1 de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a motor, demanda de juicio ordinario para reclamación de daños en accidente de tráfico, contra Daniel G.C. y su aseguradora, por la cantidad de 7.536’35 €. Dicha suma responde a las lesiones y secuelas sufridas como consecuencia del accidente. Los 7.536’35 euros reclamados eran fruto de la adición de los siguientes conceptos: 1º) 3.165’94 € por los 59 días que estuvo lesionado, todos ellos impeditivos, con una correspondencia diaria de 53’66 € y 2º) 4.370’41 € por los cinco puntos de secuelas a razón de 794’62 € el punto y aplicando el factor de corrección del 10%.

Los demandados se opusieron a dicha pretensión alegando la prescripción de la acción, así como la culpa exclusiva de la víctima, al ser el demandante el único responsable del accidente por invadir el carril correspondiente al sentido de la circulación de la motocicleta. La sentencia, a la vista de las pruebas practicadas, estimó la demanda, condenando a Daniel G.C. y a su compañía aseguradora a que indemnizasen a Rafael G.S. en la cantidad solicitada de 7.536,35 € euros, más intereses y ello sin hacer expreso pronunciamiento en costas.

Para conseguir esta Sentencia favorable en el Juicio Ordinario, el Juez, aceptando nuestra argumentación, tuvo muy en cuenta la Sentencia que ya había recaído en el Juicio de faltas,conforme a la doctrina del Tribunal Supremo según la cual los efectos vinculantes que para los tribunales del orden civil se derivan de las sentencias penales firmes se produce respecto de aquellas declaraciones fácticas declaradas probadas, debiéndose de tener en cuenta que toda sentencia firme, aunque no produzca los efectos de cosa juzgada, genera otros indirectos, entre los cuales debe destacarse el consistente en constituir la misma, en un ulterior proceso, un medio de prueba cualificado de los hechos en ella contemplados.

En este caso existió una reclamación daños accidente tráfico en Madrid planteada por el conductor contrario a nuestro cliente y otra planteada por nuestro cliente al conductor contrario. En ambos procedimientos, como hemos visto, el resultado fue satisfactorio para nuestro clienteque, por un lado se ahorró los 2.789 € que le reclamaban y por otra obtuvo la indemnización de 7.536’35 €.

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4.- Latigazo cervical

No hace mucho, Maribel U. G., estando parada en un semáforo al volante de su coche,recibió el impacto del vehículo que venía detrás. El clásico despiste de un conductor que no pudo frenar a tiempo.

Los daños en los vehículos no fueron excesivos y se arreglaron sin gran dificultad. La factura del taller mecánico fue clara y no hubo mucho que discutir al respecto.

Sin embargo, Maribel U. G. sufrió graves dolores en cuello y hombros derivados del golpe sufrido. En principio no hubo más problemas, puesto que en urgencias se lo diagnosticaron sin más dificultad y las posteriores curas fueron orientadas a su tratamiento.

Pero el seguro del conductor responsable del accidente puso sus peros al diagnóstico. Según su criterio, si bien la cervicalgia existía en un principio, ésta era mucho más leve de lo diagnosticado, y su curación fue (según su versión) prácticamente inmediata.

Esta diferencia de opiniones era de gran importancia, puesto que durante el periodo de curación de las lesiones cada día se genera la obligación de pagar un importe como indemnización para el responsable y, por supuesto, para su seguro. Si además el accidentado está de baja, es decir, no puede ejercer su actividad habitual, el importe se incrementa. Y mucho más cuando se aplican los coeficientes de corrección en función de la renta de la víctima.

Una vez en el juicio, y habiéndome solicitado Maribel U. G. que fuera yo quien me encargase de su defensa, como prueba de sus pretensiones presenté un informe pericial redactado por un magnífico profesional, quien además acudió a la sala para exponer al juez, según su opinión como médico especialista, cuáles eran los daños que Maribel U. G. sufrió en su salud.

El resultado fue satisfactorio para nosotros, de modo que la indemnización que estableció la sentencia fue de unos 3.000€ más de lo que de contrario el seguro pretendía pagar (4.000€).

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5.- Denuncia por accidente de tráfico

Antonio F. C., el cual acudió a mi despacho para interponer unadenuncia por su accidente de tráfico en Madrid. El día 12-08-2012, mientras iba conduciendo su vehículo por núcleo urbano, se detuvo en un paso de peatones regulado por semáforo al encontrarse el disco rojo para los vehículos. Al instante el vehículo que le seguía no pudo frenar a tiempo, golpeando levemente la parte trasera del vehículo de mi cliente en lo que se conoce como accidente por alcance.

No llegando a un acuerdo en la cantidad entre las partes y siendo conocedor de que los accidentes por alcance dentro de núcleos urbanos, cuando no exista una velocidad excesiva o un daño material o personal grave, raramente son catalogados como ilícitos penales, se acuerda con mi cliente acudir a la vía civil, evitando alargar el proceso por posibles apelaciones, donde se va a dirimir la responsabilidad penal y accesoriamente la responsabilidad civil.

Por ello se acude a vía civil reclamando una cantidad por el accidente sucedido de 3.100€ por daños materiales y personales conforme a las tablas facilitadas por la Dirección General de Seguros y Pensiones.

Durante el juicio por accidente de tráfico, y como es normal en este tipo de accidentes, se alega por el seguro del demandado que la levedad del alcance no daba pie a la cantidad reclamada, ofreciendo una cantidad ligeramente inferior a la mitad de dicha cantidad (1.400€). Sin embargo,en base al informe médico en el que se manifestaba la lesión de mi cliente, por un periodo de 36 días, siendo 5 de ellos impeditivos, se inclinó el juez a aceptar las pretensiones mis pretensiones.

En este caso, acudir a un profesional de accidentes de tráfico le supuso a mi cliente acelerar el proceso. Siendo consciente de que el conductor del vehículo que provocó el accidente no había cometido ningún tipo de imprudencia y de que el alcance se debió a motivos intrínsecos del tráfico rodado, no se vio necesidad de acudir a la vía penal exigiendo una responsabilidad que no existía en el caso, decidiendo centrarme en lo realmente importante del caso: el resarcimiento mediante la indemnización por accidente de tráfico, suponiendo un beneficio de más del doble de lo que le había sido ofrecido por el seguro del responsable.

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6.- Cálculo de indemnización según baremo

Mauricio P. C. sufrió un accidente de tráfico en Madrid en diciembre de 2013, si bien su alta médica se produjo en 2014, por lo que al reclamar la indemnización se aplicó el baremo correspondiente al año de alta.

Mauricio P. C. estuvo solamente un día hospitalizado. Se rompió el brazo derecho, por lo que estuvo 50 días de baja impeditiva y 70 de baja no impeditiva.

Baja hospitalaria: 1 día x 71,84€ = 71,84€
Baja impeditiva: 50 días x 58,41€ = 2.920,50€
Baja no impeditiva: 70 días x 31,43€ = 2.200,10€

 

En total, 5.192.44€. Aplicándole el coeficiente de corrección del 10 %, puesto que Mauricio P. C., de 21 años de edad, es estudiante, nos da un total de 5.711,68€. 

Secuelas

El cálculo de las secuelas (funcionales o estéticas) se realiza aplicando el valor de los puntos de secuela correspondientes a la edad del lesionado por los puntos que determina el médico forense en su informe (Tabla VI del RD 8/2004 de 29 de octubre). Los puntos varían según el tipo de lesión y la zona corporal a la que afectan.

En el caso de Mauricio P. C. el forense le dio siete puntos de secuelas por la lesión que le quedó en el brazo.

7 Puntos x 895,63€ = 6.269,41€

Aplicando el factor de corrección del 10 %, resultan un total de 6.896,35€.

En caso de que existan varias lesiones se utiliza la fórmula Baltazar.

A las cantidades anteriores se suman los gastos justificados relacionados con la baja(farmacia, transporte al médico, etc…). Mauricio P. C. no tuvo gastos adicionales.

¿Qué ocurre si se llega a un acuerdo extrajudicial?

En el caso de Mauricio P. C. no fue necesario ir a la vía civil para ejecutar el auto señalando la cantidad máxima de indemnización en vía penal, pues se llegó a un acuerdo con la aseguradora por la cantidad de 12.600€.

Una vez de acuerdo, el tramitador de la compañía de seguros nos solicitó una fotocopia del DNI de Mauricio P. C. y sus datos bancarios para efectuar el ingreso, así como el llamadofiniquito de indemnización.

El finiquito de indemnización no es más que un documento en el que el accidentado reconoce que ha recibido el dinero pactado con la aseguradora, renunciando a cuantas acciones puedan corresponderle frente al culpable del accidente y su compañía aseguradora.

Puesto que Mauricio P. C. aún no había recibido el dinero, incluí, como suelo hacer habitualmente, una cláusula que condiciona la renuncia a la efectiva recepción de la cantidad pactada. Aunque no suele haber problemas, esta cláusula evita que no pueda acudirse a la vía judicial si la aseguradora no llegase a pagar.

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7.- Prestación vitalicia

En mayo de 2014 se produjo un aparatoso accidente de tráfico en pleno centro. Un autobús del servicio municipal de viajeros embistió de madrugada y de forma fortuita a un turismo que circulaba por una calle perpendicular. El vehículo alcanzado era el conducido por Pedro H. S. Se le diagnosticó una grave lesión medular; se le habían aplastado irreversiblemente varias vértebras, además de fracturársele la pelvis y una cadera.

La familia de la víctima acudió al cabo de dos meses a nuestro despacho de abogados paraconocer cuáles eran las posibilidades reales y efectivas de lograr una indemnización superior a la que la compañía aseguradora quería proporcionar para saldar el asunto. Ni siquiera pretendía gestionar la baja como incapacidad permanente absoluta (a la que en teoría parecía tener derecho).

Así es, en este momento los accidentes de tráfico requieren de expertos no sólo en la materia en sí, sino que sepan combinar acertadamente diferentes leyes que confluyen en los aspectos económicos que se derivan de un siniestro de estas características.

El citado siniestro en el centro de la capital supuso una motivación para nosotros como abogados de accidentes de tráfico. Es incuestionable que resultó gravemente herido e impedido el ocupante del coche, pero, por eso mismo, la motivación del asunto no era más que proporcionar al herido una calidad de vida lo más acorde posible a su situación anterior al accidente.

En efecto, el juego combinado de normas como la Ley del Contrato de Seguro, la Ley General de la Seguridad Social, la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor o la Ley General Tributaria, deben ser adecuadamente usadas para lograr no sólo el reconocimiento de la situación, sino que ésta sea permanente si beneficia al lesionado.

En el caso mencionado, el herido en el accidente con el autobús urbano había sufrido una lesión medular permanente. El seguro ofrecía como indemnización por todos los conceptos una cifra que no superaba los 200.000€.

En el escrito de demanda se solicitaba el reconocimiento de una indemnización personal por daños y perjuicios de casi 425.000€ (por las lesiones, días de hospitalización y recuperación, reformas en el domicilio y el vehículo, etc…) y, por añadidura, el reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta. Ésta se produce cuando el lesionado no puede trabajar ni en su oficio ni en ningún otro, pero no precisa ayuda para su vida cotidiana.

La compañía de seguros y la Dirección General de la Seguridad Social, que es el organismo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social que acredita, o no, tal situación en función de la lesiones acreditadas por los profesionales médicos, mantenían criterios dispares en los escritos de contestación de la demanda.

Y así lo fueron ratificando en las conversaciones previas a la celebración de la vista propiciada por la demanda promovida en nombre de la familia del lesionado y del propio herido en el accidente.

El hecho de que la indemnización que la compañía estaba dispuesta a aceptar era sólo una incapacidad permanente total, esto es, que no en su oficio, pero sí en otros, el herido podría ejercer una actividad, no era compartido por el dictamen inicial de la inspección médica de la Dirección General de la Seguridad Social.

En este sentido, el reconocimiento de una u otra condición de las lesiones suponen varias cosas. Primero que un reconocimiento de la incapacidad permanente absoluta supone más importe económico. Y segundo, que su prestación por la Seguridad Social está exenta de tributación, según reza el artículo 7 de la Ley General Tributaria. Pero siempre que se reconozca oficialmente o por sentencia tal consideración.

En la convicción de que el reconocimiento como incapacidad permanente absoluta era la condición a la que por desgracia el accidente de tráfico había sumido al conductor del turismo, Pedro H. S., el pleito se vio encaminado a la vista oral.

Mientras que el seguro no relajó sus pretensiones y siguió con la idea inicial de que la situación del herido no conllevaba el reconocimiento de la incapacidad absoluta, la Dirección General de la Seguridad Social decidió allanarse a la petición de esta parte.

Se logró finalmente en la sentencia la aceptación de nuestras tesis. El afectado cobró una indemnización de casi 420.000€ de manos de la compañía de seguros y recibió el reconocimiento de una prestación a cargo del Estado por su condición de incapacidad permanente absoluta.

Pero no sólo la condición citada reconocía la situación físico-médica real de nuestro defendido, sino que de esta forma el cobro de esta indemnización está exenta de tributación. De la misma manera, y por la misma consideración médica, la pensión vitalicia, por alcanzar precisamente ese grado de incapacidad permanente absoluta, está exonerada de pago alguno a la Hacienda Pública.

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8.- Indemnización por muerte

El 31 de julio de 2012, Joaquín S. L., Pascual G. M. y su hermano Antonio G. M. volvían de trabajar en el vehículo conducido por Pascual G. M. celebrando que al día siguiente iniciaban sus vacaciones.

Durante el trayecto Antonio G. M., que se encontraba en el asiento trasero del vehículo, iba molestando a Pascual G. M. agarrándole del brazo y procurándole pequeños golpes en la cabeza, por lo que Pascual G. M. se giró para reprimir a su hermano, momento en el que perdió el control del vehículo, colisionando contra un quiosco.

Como consecuencia del accidente, Joaquín S. L. salió proyectado del vehículo, al no llevar puesto el cinturón de seguridad, falleciendo en el acto. Por su parte Pascual G. M. y Antonio G. M. resultaron ilesos.

Susana F. A., pareja de hecho del fallecido Pascual G. M., se puso en contacto con mi Despacho para contarme lo sucedido, desconociendo si al no estar casada con Pascual G. M. tenía derecho a ser indemnizada.

Puesto que las parejas de hecho se equiparan a los cónyuges a efectos del derecho a ser indemnizados, decidí presentar una denuncia frente a Pascual G. M. solicitando que se le condenase por la comisión de una falta de homicidio por imprudencia leve, así como a que indemnizase a Susana F. A. con la cantidad de 111.458,83€.

Finalmente el juez estimó nuestras pretensiones, condenando a Pascual G. M. a una pena de 45 días de multa a razón de 6€ diarios (270€) y a indemnizar a Susana F. A. en la cantidad reclamada de 111.458,83€.

El segundo ejemplo que voy a tratar es el siguiente:

El 18 de febrero de 2011 Paulo A. F. conducía un tractocamión a las 05:30 horas por una carretera nacional, cuando como consecuencia de un microsueño, su vehículo se desplazó a la derecha de la calzada, entrando en la cuneta, botando el tractocamión al encontrar una elevación existente en el camino, perdiendo Paulo A. F. el control de su vehículo, desplazándose en oblicuo fuera de la calzada, chocando el semirremolque contra un árbol y perdiendo la carga del mismo, consistente en contenedores de hierro que ocuparon parcialmente la nacional.

En ese momento, circulaba por la carretera en sentido contrario Marc B. S., casado con Soledad V. P. y por razones desconocidas no realizó maniobra alguna de evasión, colisionando con uno de los contenedores desprendidos del semirremolque de Paulo A. F. Como resultado del accidente Marc. B. S. sufrió un traumatismo craneoencefálico que desembocó en fallecimiento.

Soledad V. P., clienta de mi Despacho desde hace varios años, me comunicó lo sucedido, por lo que interpuse una denuncia, solicitando igualmente se indemnizase a Soledad V. P. por el fallecimiento de su marido.

El juez estimó mis pretensiones, condenando a Paulo A. F. a la pena de un mes de multa a razón de 8€ diarios (240€) y a indemnizar a Soledad V. P. en la cantidad de 108.846,51€.

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9.- Indemnización por accidente

Patricia F. D. había tenido un accidente de tráfico y tenía el parte amistoso rellenado por la persona responsable del accidente. A causa de dicho accidente, Patricia F. D. tuvo que estar dos días hospitalizada y dos días más sin poder ir a trabajar. Según el baremo de indemnizaciones de accidente de tráfico de 2014, Patricia F. D. tenía derecho a una indemnización de 457€.

Inmediatamente inicié las negociaciones con la compañía aseguradora y ésta me solicitó el parte amistoso. Se lo envié rápidamente y la aseguradora me pidió un número de cuenta bancaria para realizar el ingreso del importe de 457€ correspondiente a la indemnización por accidente de tráfico de Patricia F. D.

Le comuniqué a Patricia F. D. que la compañía de seguros necesitaba su número de cuenta bancaria para hacerle el ingreso de la cuantía de su indemnización. Patricia F. D. se puso muy contenta y quiso que llamara a la aseguradora para darle el número de cuenta en ese mismo momento.

No obstante, le aconsejé que el envío se realizara a través de un fax o un email, es decir, mediante un medio que permita acreditar que se le ha dado el número de cuenta corriente correcto. De esta manera se evitaba futuras reclamaciones o problemas. Así se hizo y procedí al envío del número de cuenta corriente de Patricia F. D. a través del fax.

Patricia F. D. me informó siete días después de que el ingreso de la indemnización no le había llegado a su cuenta bancaria. Me puse en contacto con la aseguradora y ésta me dijo que sí que había hecho el ingreso. Me indicó el número de cuenta al que había ingresado la indemnización y se había equivocado.

En ese momento envié a la compañía aseguradora el fax con el número de cuenta correcto e, inmediatamente, realizaron el ingreso al número de cuenta bancaria de Patricia F. D. La aseguradora se había equivocado en un número de la cuenta y había ingresado la cuantía de la indemnización en una cuenta de otro titular que no era Patricia F. D.

Gracias a que aconsejé a Patricia F. D. proporcionar su número de cuenta bancaria a través de un soporte que permitiera acreditar que se había dado dicho número correctamente, pude probar a la aseguradora que se había equivocado de número de cuenta bancaria. Conseguí que Patricia F. D. cobrara la indemnización que le correspondía, esto es, 457€.

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10.- Cálculo de puntos de indemnización

Para que tenga una referencia real, voy a hablarle del caso de Eva S. C., de 20 años de edad. Ella tuvo un accidente con su coche en la entrada de la ciudad. Otro vehículo colisionó con el suyo por detrás y le hizo perder el control, estrellándose contra la mediana. Lo peor de todo no fueron las lesiones (en la nariz y en el hombro), sino la pérdida del bebé que esperaba.

Desolada como estaba se dio cuenta de que necesitaba asesoramiento legal, que no recibía adecuadamente de su compañía de seguros, para calcular sus puntos en la indemnización por accidente de tráfico en Madrid. En momentos como ése el abogado se da cuenta de dos cosas: la necesidad de ofrecer un trato lo más humano posible a su cliente y la convicción de hacer todo lo que esté en su mano por él.

Según el parte de lesiones, Eva S. C. había sufrido:

  • 16 días de hospitalización (a razón de 71,84€ por día): 1.149€.
  • Alteración de la respiración por desviación del cartílago de la nariz: 5 puntos.
  • Reducción de la movilidad del hombro izquierdo: 4 puntos.
  • Pérdida del feto, de entre 11 y 13 semanas de vida.

Cuando de un mismo accidente se derivan dos lesiones concurrentes, la ley establece una fórmula matemática para calcular los puntos finales. En este caso el resultado era de 9 puntos. Como Eva S. C. tenía 20 años, las lesiones hacían un total de 20.254€. Como gozaba de un buen sueldo había que aplicar además un factor de corrección del 20%, de modo que la cantidad ascendía a 24.304€.

El punto más controvertido del caso de Eva S. C. era el del aborto que sufrió. Como daba la casualidad de que el hospital en el que llevaba el seguimiento del embarazo era de la misma compañía que la aseguradora, hicieron todo lo posible para decir que el feto tenía menos de tres meses de gestación. Sin embargo, yo encargué otro informe que precisaba con claridad que el feto tenía 13 semanas.

La indemnización es mayor cuando el embarazo supera los tres meses. Como su compañía de seguros vio este último informe quiso llegar a un acuerdo, antes que perder el juicio y tener que pagar costas. 38.000€ pagaron por la pérdida de su primer hijo.

En total, a Eva. S. C. le indemnizaron con 63.453€. Por supuesto, eso no le iba a hacer recuperar a su hijo, pero le permitiría rehacer su vida.

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11.- Cervicalgia por accidente de tráfico

Hace un par de años acudió a mí, Alfredo R.J., con una cervicalgia por accidente de tráfico en Madrid. Durante los primeros días después del accidente, Alfredo R.J., notaba pinchazos y molestias en la zona del cuello, pero no le daba mucha importancia porque pensaba que se le pasaría en unos días. Al cuarto día, sin motivo aparente se desplomo inconsciente al suelo. Había sufrido daños en la médula ósea y tuvo que ser intervenido de urgencias. Tras una dura y prolongada rehabilitación, el seguro se negaba a pagarle toda la indemnización.Gracias a mi intervención como abogada experta en indemnizaciones de tráfico, no solo conseguí que el seguro le pagara toda la indemnización, sino que además, conseguí que le pagaran todas las sesiones de rehabilitación en un centro privado, así como, los desplazamientos y los fármacos para su tratamiento del dolor, que  supuso 30.000 € en gastos.

Mireia P.V. desconocía que si se guardaba las facturas de la rehabilitación podía luego solicitar su pago al seguro. Tras acudir a mí, pues no estaba convencida de que el pago de la indemnización fuera correcto, le hice ver, que además de que lo habían calculado mal, no le habían incluido la rehabilitación. El centro al que acudía no tuvo ningún problema en confeccionarle las facturas, y con ello conseguí que el seguro le pagara unos5,000 € en concepto de indemnización por accidente de tráfico. Así que, haga como Mireia P.V., y si tiene dudas de lo que el seguro le ha pagado en concepto de indemnización no dude en acudir al asesoramiento de un abogado experto que le indicara si es correcto o por el contrario si falta algún concepto o partida que se debe tener en cuenta, y así aumentar la cuantía de la indemnización.

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12.- Cómo calcular indemnización

Un ejemplo de cómo calcular la indemnización por accidente de tráfico lo hallamos en Felipe F. L., de 55 años, con cónyuge y dos hijos de 20 y 26 años respectivamente,   Esta persona resultó muerta  al ser arrollado en un paso de peatones por un conductor que conducía ebrio. En este caso no se produjeron daños materiales, por lo que sólo aplicaremos el baremo contenido en la actualización de 2014 de la ley sobre responsabilidad civil.

Al haberse producido el resultado de muerte acudiremos a la tabla I donde se establecen unas indemnizaciones para los familiares más cercanos de la víctima dependiendo de la edad de  éste. En el presente caso, al ser una persona de hasta 65 años  al cónyuge le correspondían 115.035,21€. En el caso de los hijos distingue entre aquellos  menores y entre los mayores, los que tenga más de 25 años o no. En el presente caso, ambos eran mayores de edad, correspondiendo al de 20 19.172,54€, mientras que al de 26 9.586,26€.

Estas serían indemnizaciones básicas, pero es posible corregirlas de acuerdo a unos factores  que hacen referencia al nivel de ingresos del fallecido, si dejaba hijo único, mujer embarazada, etc.… En el presente caso se aplicó una corrección del 11% al ser los ingresos del padre de 30.000€ brutos anuales. Por lo  tanto, la indemnización global para la familia más cercana de Felipe F. L.  fue de 158.460,98€

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